LOS LUGARES SAGRADOS

Hay lugares en la Tierra que, debido a sus características telúricas y cósmicas, emiten una vibración que hace que para el ser humano sea más fácil sentirse en conexión con la Tierra y el Universo, y abrirse a su naturaleza espiritual.

Son como una especie de puntos energéticos de la Tierra, canales o aperturas.

En cualquiera de ellos sentimos, solamente con pasear o estar allí, la fuerza del lugar y una apertura a algo Mayor.

Se dice que en el planeta hay 72 mil puntos energéticos, aunque unos son mayores que otros. A los más grandes y que emiten mayor intensidad se les ha denominado los chakras de la Tierra.

Muchos de estos lugares han permanecido intactos a lo largo del tiempo.

En otros, se fueron alzando distintas construcciones como formas de honrar lo divino. Al ser reconocidos por el humano como lugares especiales, se construyeron templos, rocas, pirámides, ermitas, santuarios, u otros, con el fin de recordar al hombre que ese lugar ayudaba a profundizar en lo espiritual, a abrirse a Algo más.

Según la cultura y la época se usaban para honrar a la Tierra, al Sol, al Cielo y el Universo, o a deidades de esa época y cultura, como símbolo de la Divinidad.

Intuitivamente, el ser humano reconocía y aún reconoce estos lugares, porque siente algo diferente, que le lleva a elevarse por encima de los aspectos mundanos, profundizar en sí mismo y sentir paz o un estado elevado de Conciencia.

Aunque el contacto con la Naturaleza lleva a todos estos estados, en estos lugares la característica es que sucede de una forma muy rápida e intensa, por lo que no pasan desapercibidos.

En muchos de ellos, las edificaciones construidas fueron elegidas para apoyar y potenciar esa energía.

También algunos, en lugar de ser potenciados, quedaron tapados o afectados por el humano. Sin embargo, como parte de la Tierra, tienen la capacidad de recuperarse.

En esta época, muchos lugares también están despertando (al igual que las personas), a su esencia y propósito, al ser reconocidos por los seres humanos como lugares sagrados.

Sentirlos en el corazón con agradecimiento y amor por Ser y por la función que hacen sobre la Tierra y la humanidad, es suficiente para recordar al lugar la Luz que Es y así potenciarla. Ellos nos ayudan a sentir con más fuerza y claridad nuestra auténtica naturaleza espiritual.

Los lugares sagrados de la Tierra nos reflejan el lugar sagrado de nuestro interior. Honrarles es honrarnos.